Recuerdo de ese martes una vaharada pestilente a carne muerta que en la memoria anula otras cosas que la flor puede ser, pero mi recuerdo no es justo con los jardines.
Yo creo que la pobreza de mis impresiones, pese a la inusitada circunstancia olfativa de mi experiencia, se debe a que vine solo y no precisamente con humor contemplativo.